Elegimos primero el tejido y después el diseño. Nunca al revés.
Trabajamos con fibras naturales porque envejecen bien: el lino se ablanda, el algodón se adapta, y ambos respiran. Una fibra sintética se mantiene igual el primer año y se rinde el segundo.
Preferimos una prenda que cambie contigo a una que finja no cambiar nunca.